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Canciones de falda o porqué tu abuela era una experta en neurociencia

No soy adivina pero estoy casi segura de que tienes algún recuerdo de tu abuela sosteniéndote sobre sus rodillas y cantando Aserrín, aserrán o alguna melodía parecida… ¿Será casualidad que ese tipo de juegos cantados se mantuviesen durante generaciones? La realidad es que, bajo esa tradición oral aparentemente lúdica y despreocupada, subyace mucha más ciencia de la que imaginas.

¿Quieres saber los motivos por los que tu abuela era una experta en neurociencia?

  • Satisfacción de predecir

Las melodías eran sencillas, en compás binario y finales de frase claramente anticipables, con lo que el bebé obtiene una gran satisfacción gracias a la dopamina al poder predecir lo que ocurrirá después (por ejemplo, en La sillita de la reina, el momento en que las piernas del adulto se separan y el peque se desliza hacia abajo).

  • Sistema vestibular

El bebé nace con un sistema vestibular en desarrollo. Desde muy pequeño, cualquier movimiento que cambie su posición, como los balanceos, mecerlo o darle vueltas suavemente estimula y fortalece su sentido del equilibrio. Además, estos juegos sobre las rodillas favorecen el tono muscular, y les inducen a buscar cómo estabilizar su propio cuerpo en diferentes posiciones.

  • Comprensión del compás

Aunque parece que nuestras abuelas ya lo sabían, se ha probado en laboratorio cómo los movimentos pasivos que acompañan la escucha de una canción ayudan a los bebés a la comprensión del acento y de la métrica interna de la música.

Si quieres retomar estos juegos, te dejo 5 canciones de falda para que disfrutes junto a tu peque.

A la sillita la reina
Aserrín, aserrán
El caballo trotón
Pichirilo
El caballito del marqués

¿Las recordabas todas? 🙂